Tu Marido

lunes, setiembre 26, 2005

Caídas de Amor

El día que la ví besándose con otro no grité, no lloré, no la reproché. Sólo di la media vuelta y continué. La quería, pero qué iba hacer. Nada. Jennifer fue mi primera enamorada, y como casi todas las demás ella era mayor que yo. Después de Jennifer siguieron en el transcurso del año Andrea y Clara. También mayores que yo. Y al igual que Jennifer terminaron de una u otra forma engañándome con otro (¿u otros?)chico. Y al igual que la primera sólo me di media vuelta.
Creo que mis tres primeras enamoradas fueron determinantes para mi comportamiento siguiente. Para tomar en serio los consejos de los hombres mayores: "Enamóralas, pero tú no lo hagas huevón". Y creo que así fue, o al menos eso he intentado a lo largo de estos años. A las siguientes chicas de mi vida las he tratado como reinas y yo era su esclavo. Pero nunca caí subyugado. El muro que separó a este débil corazón del amor, fueron otras mujeres. Ese sabor mágico y distinto que hace olvidar. Pero claro, no siempre me salí con la mía. Muchas veces trastabillé. Y una caída duele. Pero me había convertido en un niño que aprende a caminar, es decir, no sabe del peligro y por lo tanto volvía a intentarlo y a caer.

1 Comments:

At jue. set. 29, 09:26:00 a.m. 2005, Blogger (dopa)Mina said...

"Enamoralas pero tu no las enamores" Fuerte sentencia, no creo en ella... Al final, de eso se trata toda esta vaina del amor, de caer ,caer y caer hasta que un dia te levantan y sigues caminando apoyandote en la otra persona...eso es todo....

 

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